Oración para momentos de desesperación

¡Señor mío, escucha mi oración,
siento desesperación, ayúdame por favor!


Señor mío, mi calma en estos momentos de absoluta desesperación:

Mi escaso poder de voluntad me ha llevado, milagrosamente, a este momento de diálogo contigo en el cual necesito sincerarme para pedir tu ayuda… porque a nadie más podría recurrir para poder aliviarme de este tormento en el que me encuentro.

Tú conoces todo lo mío, sabes las atrocidades por las cuales he pasado. Reconozco que muchas de ellas han sido por mi propia negligencia y siendo consciente de ello. Conocedor eres también, de las consecuencias nefastas que se avecinaban a causa de todos mis errores. Esta situación con este futuro tan incierto es algo difícil de soportar, se está llevando todas mis fuerzas, y siento que apenas logro sostenerme en pie, porque todo lo que está ocurriendo me está matando lentamente.

¡Ayúdame Señor!

Permíteme liberarme de estos hilos de esclavitud en los cuales me encuentro preso por esta mala vida que he estado llevando hasta hoy, cual marioneta se ha dejado conducir de la manera más incorrecta y de la cual he lanzado un grito, un alarido que recorre todo el interior mío, y el que, a puro llanto, busca tu perdón para la liberación que tanto ansío.

Agonizando estoy Señor mío.

Pareciera que no existiera sensación más desagradable que sentirme muerto en vida, pero es peor aún, pues es más terrible el saber que, al ser consciente de la miseria en la que vivo, no me hallo con la capacidad de hacer frente a todo lo que se me viene encima. Siento que no hay salida, que no hay forma de solucionar esta crisis. Parece que todo lo malo ha llegado a la vez, de golpe, y sin saber darle solución a tanto problema, me encuentro envuelto en pasividad y sedentarismo, que a su vez me convierten en alguien acabado, sin esperanza alguna.

¡Socórreme, Señor, no me dejes caer más!

Hoy me rebelo ante todo eso Padre mío. Hoy es cuando te digo basta, y gritando con el poco aliento que me queda, te pido que me rescates de la cárcel invisible en la que yo mismo me he encerrado. Son barrotes invisibles, pero los siento firmes y fuertes, y me impiden avanzar hacia un futuro esperanzador, pues no me dejan salir de esta gris y sombría prisión.

¡Dame esperanza Señor, porque ahora no tengo ninguna!

Quisiera tener fe, creer más en ti, y pensar mejor de mí mismo… pero por muy hermoso que ello suene, me parece inalcanzable. Por eso recurro a ti, necesito desesperadamente tu ayuda. Me he comportado mal, te he fallado a ti y a mí mismo, he sido desagradecido cuando me ha ido bien, y ahora siento haber perdido mi propia dignidad. Me humillo ante ti, te pido un poco de clemencia, concédeme por favor, un poco de ese alivio que sólo tú puedes otorgar. Porque veo las cosas tan mal, que si no es con tu ayuda, no sé cómo podría mejorar.

Ayúdame Señor, te lo pido mi Dios…
te lo pido por favor, ¡ayúdame!

Amén.

© Autor: Shoshan

Señor, ayúdame por favor, sin tu ayuda no hay solución.

Señor, ayúdame por favor, sin tu ayuda no hay solución.

Oración a Dios clamando ayuda en momentos de angustia y desesperación. Para esos momentos en los que nada parece tener solución, y está claro que nada puede salir bien, porque lo tenemos todo en contra.

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